2 de julio de 2011

La Estirpe.

 

No sé cuánto tiempo ha pasado desde que nos arrancamos, ya excitados, las últimas prendas. O quizás es que, ahora, no es eso en lo que pienso…
Quiero sentir mi cuerpo, desnudo, en la levedad a que lo están trasladando la somnolencia, el cansancio, el alcohol, el aroma de café reciente que flota en la habitación…trasladar los sentidos sólo a mi piel…y a sus manos.
Recogida mi espalda en la tibieza del sofá, en el que Raúl también ocupa plaza entre mis piernas extendidas, ligeros escalofríos agitan, imperceptibles, mi vientre.
Y abajo, el calor, la tensión física.
Algunas gotas de su saliva me salpican el pubis, y se enredan en el vello, humedecido ya…y pastoso.
Su boca está alcanzando el ritmo justo. El que me gusta, con el que me entrego, y él ya lo conoce.
Para recuperar aliento, por momentos, se detiene. Y entonces juega con la ranura, los bordes de mi glande, su lengua, sus dientes…y su respiración se torna calmado y lento jadeo.
Mientras mantiene, en constante movimiento, mi polla en el interior de su boca, se aferra a mis caderas; como si así sujetas, y elevándolas, pudiese también engullirlas…
A veces ha bromeado, desde nuestro primer combate sexual, sobre lo que disfruta este momento. Tamaño manejable, dice, que se ajusta, invadiéndola, a toda su boca, y permitiéndole llevarme hasta rozar su laringe, justo a punto de evitar el espasmo, ese reflejo incontrolable que puede provocarle sensaciones de ahogo.
Y lo hace bien.

A través del placer que me provoca, puedo sentir el que él experimenta, me transmite,…y que yo quiero ofrecerle.
Ahora está arrodillándose, sujetando la base de mi espalda con su antebrazo, y elevándome la pelvis algunos centímetros del sofá, sintiéndose único poseedor, controlador de la situación…
Ha extendido el otro brazo, hacia la mesa, tanteando en círculos para encontrar el tubo de gel, tirando al suelo, en el arrastre, algunas piezas del juego de café y del surtido de preservativos que habían quedado esparcidos..
En esa posición, ya comienza a lubricarme, con suaves giros de sus dedos, los bordes del esfínter, sin penetrar. Nos gusta disfrutar del efecto frío que el gel produce, y las contracciones que me provoca, estimulando la musculatura de la zona, mejorando así los espasmos del placer por venir…

Mientras succiona rítmicamente, comienzo a dilatarme. Sólo por sentir sus dedos dentro. Mi respiración se acelera un poco más, hasta que logro acompasarla al juego de sus toques y de la presión que va ejerciendo. Centrado ya el placer en esas zonas, ojos entornados, labios abiertos, extiendo mis brazos hacia atrás, llegando fuera del sofá que siempre nos sirve de improvisado cómplice…
Rozo la piel de quien está justamente colocado ahí… y que permanece de pie, como intentando recoger mi placer entre sus piernas, observando el juego de Raúl con mi cuerpo, y recibiendo, con su verga entre las manos, el impulso erótico que la visión le produce…
Sin cambiar mi posición, para seguir inundándome con el placer que me está regalando Raúl, lo atraigo hacia mi cabeza, que abandono fuera del sofá, y hago que me llene la boca dejando entrar su polla hasta el fondo.

Por el ligero vello de sus piernas, había creído jugar con Mike, pero un vez que lo saboreo, reconozco el tamaño, la piel y la suavidad de Marco…
Mike ha estado, desde el principio, sobre la alfombra, entrelazado con Carlos y Rafa, pero se incorpora y llega hasta nosotros tres. Se arrodilla en el suelo, al centro de sofá, y con su lengua, comienza a recorrer mi costado, mordisqueándolo, y alternando, hace pausas para emplearse con mis pezones, que siguen creciendo rígidos…
Rafa y Carlos están sobre la alfombra, con todo lo que la flexibilidad de sus cuerpos permite, uno sobre otro, volteándose y abriéndose, alternativamente. Sus rígidos miembros nunca pierden el contacto, y, mientras se devoran, clavándoselos, parecen estar decidiendo el instante de la posesión.
Y esta es hoy la escena.
Una habitación a la que el tic tac de muchos relojes ha dejado que la penumbra la invada, y que hoy también está apagándose en el atardecer, encendida sólo con la luz de nuestros cuerpos. Que aún así, se visten con las sombras, mientras deambulan por un espacio que hemos convertido en algo tan íntimo.
Una sala que hoy recuerdo como el gran escenario que ha sido de las tragedias, y la comedia, de una vida en familia. Y que el paso del tiempo ha cambiado a espacio de deseo, de olor a cuerpos masculinos que se buscan sin prisas, sin ambición, sólo por el placer de sentirse. Respirando alto, gimiendo despacio, enviándose latidos de vida.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí…?
Por mil caminos, abiertos por la vida. El dolor, la conciencia, el coraje, la libertad, el instinto de sobrevivir en el deseo, en las palabras y la piel, de unos y otros, la breve instantaneidad de cada uno de nosotros, nuestra insignificancia, y sobre todo el ansia, y la angustia, por vivir.
Hay un camino, en la historia de cada uno, para asumir la propia sexualidad, y otros para desarrollarla al máximo, fijándonos nuestro propio límite.
En el primero, los figurantes son la familia, las convenciones, la educación castradora, la religión, lo social…pero ya los hemos dejado ahí…logrando que sean sólo eso, simples figurantes.
Y, los que hemos tomado ya el desvío hacia la vida propia… nos hemos ido encontrando. Cuando empezó todo, habíamos estado muchos. Un contacto en la red, una mirada elocuente en el hall de un teatro, en la calle, la sala de un gimnasio, sus duchas, la sonrisa de quién te sirve un café, la espera en un semáforo, el vendedor que entra en el probador a ver cómo te ajusta el pantalón…
Y tras la selección natural que han provocado el tiempo, las mentalidades, y la vida diaria, hoy estamos aquí los permanentes, sensualmente expuestos, llenos de vida, aunque deseando extinguirnos, un poco y por un momento, en los otros.

Seis hombres. Seis cuerpos. Seis sexos. Muchos deseos. Sexos que se reconocen, se buscan periódicamente, en los roces ya aprendidos, en las caricias logradas, en la deseada presión de uno contra el otro, en el caliente jugo que empiezan a supurar...
Mientras tomábamos café, al principio de la tarde, contándonos las últimas semanas, riendo, ya con la perspectiva que unas semanas dan sobre las cosas que en el día a día, viviéndolas solos, nos pueden parecer problemáticas …Springsteen ha ido desgranando grandes canciones, sobre gente que nació para correr, para huir río abajo, a saciar su corazón hambriento, porque la noche es de los amantes….Y en este entorno, hoy, se ha ido creando el clima que buscamos.
La norma establecida, aunque el final tiene siempre el mismo sonido, y el mismo olor, es que cada uno vaya haciendo lo que sus sensaciones le vayan pidiendo por momentos.
Hacía tiempo que no nos encontrábamos Raúl, Marco y yo. Nos hemos sentado juntos. Mientras hablamos, nuestras manos han repasado los muslos del otro, sintiendo la tela de los jeans, los músculos tersos, y el calor que desprendían las entrepiernas. Raúl ha hecho una broma sobre los últimos fríos del invierno, y ha metido su mano en mi bragueta. Y todo ha seguido igual de natural. Luego he dicho que ya los echaba de menos, pero que, viéndolos ahora, mi recuerdo era de sensaciones más fuertes…
La insinuación ha hecho que me amenacen con quitarse la ropa…si quiero sensaciones fuertes…Se han despojado de la camisa, y en el sofá hemos comenzado a abrazarnos…Y ese ha sido el principio que ha llevado hasta el momento placentero del sofá, en el que estoy siendo uno de los protagonistas.
Rafa, que continúa en la alfombra, es el más joven, y regala una belleza sólo comparable al inmenso deseo que pone en todo. Hasta ahora se ha estado desgastando en el sexo rápido del cruising, los cuartos tenebrosos, aceptando cualquier rol, y como yo le digo, porque lo voy conociendo, algún día se cansará de volver a casa sólo con las manchas de superficie.
Por eso, comprobar que sus experiencias pueden ser objeto de conversación, de risas, de propuestas alternativas, y mejorables, le hacen sentirse importante. Quizás menos de lo que realmente es.

Desde que se unió al grupo ha encajado bien con Carlos. A Carlos siempre lo llamo el “Máquina”. Desde que aparece, hace gala de la fuerte excitación con la que llega…y cuando ya nos sobra la ropa, ofrece una visión de su verga realmente impresionante. Hoy, tras bromear sobre a quién le tocaba el “paredón de fusilamiento
Rafa, se ha lanzado a comérselo, con toda su fogosidad, aún sin desnudarse… Yo, le he advertido “ Rafita, allá tú…tocado…y hundido”.
Entre las risas, mientras Raúl, Marco y yo, nos abrazábamos en el sofá, acariciándonos el torso, bajando al pubis ya húmedo….…nos han ofrecido un hermoso espectáculo de vida y deseo.
A Carlos le encanta el esfínter de Rafa, prieto, y goza manipulándoselo, mientras le da consejos para ir consiguiendo buenas dilataciones… Es ahora cuando Rafa está descubriendo el fuerte placer de ser penetrado por alguien que te conoce, sin prisas, y con la experiencia con que Carlos se maneja en las penetraciones.
Finalmente, Mike, que siempre está ahí. Silencioso, pero presente en cada momento. En cada situación interesante. Nunca falta a las reuniones. Y las abandona el último. Cuando ya le comentamos, “ Mike….que ya no va a haber más….”. Hoy ha comenzado en la alfombra, acompañando el juego de Rafa y Carlos, ayudando con los golpes de su polla a la dilatación de Rafa.
En el momento en que pensé que quién estaba junto al sofá era él…y no era así….ya,sin embargo, apareció comiendo mis pezones…Tiene la habilidad de participar en cada gesto, en cada espasmo, casi sin que parezca que está ahí…sólo observando, sin iniciar nada, pero siempre presente e imprescindible.

Y hoy, ahora, hemos llegado al momento del gozo y el placer. Carlos finalmente está penetrando a Rafa. No sé cuánto tiempo hace que sus juegos en la alfombra se han transformado en la potente penetración de Carlos, dominando totalmente al chico.Para el joven está siendo un rito, el de conocer la pasión que puede poner Carlos, el placer que puede llegar a ofrecerle, y la mezcla, que lo tiene enganchado, del dolor y el disfrute.
Parece que con sus gestos, sus jadeos y sus gritos quisiera también añadir el gusto por exhibirse ante nosotros, gozando, extendiendo un brazo en busca de alguno de nuestros cuerpos, de forma que pueda sentir algo con otra parte de su anatomía que no sea su hueco generoso…
Mike se acerca, después del buen trabajo que me ha hecho su lengua, atraído por los gritos y gemidos de Rafa, y, ya junto a él, termina de estimularse bruscamente, ahora también jadeando, para derramarse sobre el chico, y sacudir las últimas gotas sobre su rostro. El nivel de excitación que se ha producido en ese instante, sintiéndolos cerca, disfrutando, ellos y los demás, acaba exigiéndonos la comunión participativa. Alternativamente nos hemos ido acoplando en el sofá, ofreciendo cada una de las bocas a los otros dos… Raúl, Marco y yo.
Tras la prolongada estimulación a la que nos estamos entregando, y el continuo juego de lenguas, y sexos, sorprendo a Raúl, girándolo, aprovecho la fuerte erección que me han facilitado, y lo penetro unos minutos, hace tiempo que no lo disfruto, obviando la protección…Carlos, se levanta de la alfombra, donde ya ha descargado dentro de Rafa, que queda en el suelo reponiendo sus fuerzas, medio feliz, medio dolorido, pero sin intención de incorporarse al grupo que vamos formando el resto….
Carlos, aún goteando, sudor y semen, se acerca a dónde los demás bordeamos el límite del latido que nos va a derramar hasta el infinito……
Hacemos que se incorpore al grupo, donde la estimulación continua a que hemos estado dedicados, empieza ya restallante sobre los cuerpos de unos y de otros…Carlos, aún jadeante después del excitante momento vivido por todos, con la visión de la culminación de su penetración a Rafa, se incorpora al placer que estamos también generando, y colabora en las últimas manipulaciones de nuestras vergas….

Viendo que se producen las eyaculaciones, Rafa, que, sigue en el suelo, y continúa su ensoñación con el placer que Carlos le ha brindado… nos pide que descarguemos, y sacudamos las últimas gotas sobre él. Y las respiraciones se van normalizando…comienzan las exclamaciones, las risas, los golpes de camaradería…y las caricias finales…..
Y así somos. Entre muchas otras formas. Esa es nuestra raza. La de los hombres libres. Hombres que se disfrutan y se quieren. Poseemos el cuerpo que nos gusta, que cuidamos, que ofrecemos, y compartimos. Todos, y ninguno, nos poseemos…Y, para seguir adelante, cada día, soñamos con estos momentos, recordando cada caricia, cada humedad, los golpes con que nuestros miembros se reconocen, nuestra risa…
Orgullosos de a dónde hemos llegado, de cómo lo vivimos, y de esa estirpe que alguien creó, la de un hombre solo, con un sexo vivo y hermoso, que nunca quiso abandonar el Paraíso…y que nos eligió, entre sus hijos, para que siguiéramos buscando el Edén que él perdió.
Y este es para nosotros el punto actual del camino. Después de mucho andar, de esquivar piedras, buscar atajos, de dudar sobre la senda de cada día…Y con frecuencia, es una senda dolorosa, aunque antes del dolor siempre haya habido momentos de placer… que acaban haciendo mayor el dolor posterior…para luego hacer mayor nuevamente el placer de seguir….Y en noches como ésta, hoy, al principio de la primavera, cuando ya cesan las risas, cuando reina el silencio sobre la casa familiar, desnudo en la sala, revivo imágenes de la tarde vivida, tactos, el sabor de un miembro, la sonrisa de algunos, la mirada de todos en cada momento, buscando la ternura libre, celebrando lo conseguido…
A veces, sobrevuelo sobre el tiempo que me ha traído a este día. Y son años. De entrega, de exposición íntima, de mucho aprendizaje, de muchos hombres, de muchos sexos, de mucha basura, de alguna lágrima, y de pocas huellas en el alma, aunque importantes las que quedan…

Y revivo, sin envidiarlo, al adolescente que fui…Y los compañeros de juegos que, con signos inconfundibles, nos decían ya que querían compartir la búsqueda de un camino nuevo…
De las imágenes prohibidas tantos años, y que solo podíamos, a veces, imaginar…como cuando un socorrista se ajustaba el bañador….y al notar mis miradas, complacido, iba enseñándome siempre algo más….Y recuerdo al hermoso Hermano Estanislao, que decidió elegirme como su ángel favorito, durante algunos años de mis estudios, sufriendo, porque nunca se atrevió a llegar a nada, sólo a mirarme, sonrojándose cuando se sentía descubierto, buscando momentos para rozar la piel de mi pubis cuando ponía algún regalo, a escondidas, en el bolsillo de mi pantalón. Ese roce furtivo nos consoló algunas noches…
Los ratos perdidos en vestuarios, gimnasios, duchas, esperando que alguien se percatase, y fuese receptor, de mis mensajes de deseo…Las noches de calor en los apartamentos de una playa, un verano…Aprovechar las visitas a algún aseo, esperando vislumbrar lo que ofrecía un hombre detrás de una bragueta sugerente y generosa. Mirar al profesor de gimnasia en la ducha,Imaginar que algunos actores de cine podían ser receptores de mi placer. Dormir desnudo cerca de aquél familiar que a veces se colaba en mis deseos. Y que casualmente siempre entraba a la habitación, cuando me cambiaba de slip….( No recuerdo muy bien cómo lo conseguía….pero, al sentirme observado, con deseo, un cambio de slip me podía llegar a durar 15 minutos….)

Aquél verano que descubrí como pasaban las tardes los monitores de un campamento…Pero esto son otras historias…..que ahora voy recordando……cada una en un entorno, divertido, trágico, doloroso….pero siempre humano….como nosotros, descendientes del aquél primer hombre al que arrojaron del Paraíso.
Y que continuarán...

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